Felipe Alou (Getty)

SAN FRANCISCO -- Felipe Alou y Orlando Cepeda dominaban unas cuantas frases de inglés cuando debutaron en las ligas menores a mediados de la década de 1950. Ambos eran parte de la primera oleada de peloteros latinoamericanos que se incorporaban a una nueva cultura para jugar béisbol profesional, hacer nuevas vidas y enviar dinero a sus países de origen.

Fue su oportunidad para destacarse en su deporte favorito, sujeto a saber sortear los desafíos que a menudo se extendían fuera del terreno de juego.

Al principio, mucho antes de convertirse en la clase de jugador que le llevaría al Salón de la Fama, Cepeda recibió la instrucción de un manager de ir a su natal Puerto Rico y aprender inglés para continuar su carrera en Estados Unidos. Alou pasó por experiencias similares y se exigió a él mismo aprender algo de inglés cuando llegó procedente de la República Dominicana, aunque no se sentía seguro hablando el idioma.

"En mi primer año aquí, todo era nuevo, una sorpresa", recordó Cepeda. "Cuando llegué a Virginia, ahí estuve un mes y padre falleció. Mi papá siempre decía, `quiero ver a mi hijo jugando pelota profesional y murió el día antes de mi primer juego en Virginia".

"Tuve que ir Puerto Rico y regresarme porque no teníamos dinero. Mi madre me decía, `tienes que volver y mandarme dinero, no tenemos dinero para comer'", añadió.

Esa era la situación en esos tiempos y es casi que similar casi 60 años después.

Ambos legendarias figuras del béisbol resaltan que muchos de los jóvenes peloteros latinoamericanos que incursionan en el béisbol profesional tienen un dominio del inglés, gracias en gran medida a que los 30 clubes le han puesto mayor énfasis a dar clases en sus academias en la República Dominicana y Venezuela.

También se ofrecen clase a los prospectos durante la pretemporada, además en los diversos niveles de las menores.

Cada organización de las Grandes Ligas cuenta con una academia en República Dominicana.

"Nosotros no teníamos esas oportunidades", dijo Alou, quien fue manager de los Expos y Gigantes. "En nuestros casos, éramos un poco más viejos de la edad promedio de los muchachos hoy en día. Ya teníamos mucha experiencia jugando pelota".

"Era más maduros, pero no sabíamos inglés y desconocíamos los problemas de racismo", añadió Alou. "No sabíamos de la cultura de Estados Unidos. No sabíamos de las comidas. "Ahora, estos muchachos y ya tienen una idea porque los coaches (de los equipos) han ido a las academias".