Carlos Gómez.

TORONTO -- Durante las prácticas de bateo de los Cerveceros el fin de semana pasado, había un bateador zurdo poco conocido. Era el dominicano Carlos Gómez, un bateador derecho que explicó que sus swings del otro lado del plato son parte de su rutina diaria.

"Doy bastantes swings todos los días, de 150 a 200, y eso es mucho desgaste en un solo lado", declaró Gómez. "Si hago solamente eso, el otro lado estará débil y me puedo lesionar. Trato de mantener el balance con 50 a 70 swings como zurdo y después hago mis prácticas normales como derecho. Eso es lo que hago a diario".

Normalmente, solamente los compañeros de Gómez y su coach de bateo, Johnny Narron, han visto esta rutina porque el toletero practica como bateador zurdo en un túnel debajo de las gradas. El fin de semana pasado lo hizo en el terreno con lanzamientos ligeros de Narron.

Para Gómez sus swings como zurdo son algo natural.

"He sido un bateador ambidextro toda mi vida, hasta mi segundo año después de firmar con los Mets", indicó el guardabosque. "Notaron que en la liga instructiva no tenía poder como zurdo y me pidieron que bateara solamente como derecho".

El dirigente de Milwaukee, Ron Roenicke, piensa que hay otros beneficios.

"Necesita divertirse mientras trabaja", manifestó Roenicke. "Su swing como zurdo es muy bueno. Ha tratado de hacer ajustes en cosas que no ha hecho bien últimamente. Ha buscado pulir todo eso".

Antes del fin de semana, el bate de Gómez estuvo un poco apagado en la estadía de los Cerveceros en el Miller Park, comenzando con una noche en la que se fue de 4-0 el lunes pasado, partido que terminó con su racha de 35 juegos consecutivos embasándose. Sin embargo, en su primer turno del tercer encuentro de la serie de Milwaukee ante Colorado el sábado, Gómez pegó un cuadrangular de tres carreras, su primer vuelacercas desde el 5 de junio.

"Me siento bien", dijo Gómez, quien volvió al lineup titular de los Cerveceros el martes luego de chocar con Ryan Braun en los jardines en el encuentro del sábado. "Estoy haciendo un pequeño ajuste para corregir algo que no he estado haciendo y que noté hace unos cuantos partidos. No es un gran cambio. No es mi mentalidad, ni nada por el estilo. Son mis manos. Cosas así de pequeñas marcan una gran diferencia".