Avisaíl García. (AP)

GLENDALE, Arizona - Avisaíl García ya no es el "Mini-Miggy" ni un prospecto con aspiraciones de colarse en el roster del equipo grande de los Tigres, sino un toletero joven que pretende aprovechar a plenitud su puesto seguro en los Medias Blancas.

El venezolano exhibe confianza como jardinero derecho titular de Chicago, pero al mismo tiempo sabe que tendrá que terminar de establecerse a base de trabajo.

"Me he sentido bien, saludable, que es lo importante", dijo García de cara a la Liga del Cactus de los Patipálidos en Arizona. "(Estoy) tratando de hacer lo mejor que pueda y entrenar lo mejor que pueda para estar listo para la temporada y dar lo mejor de mí".

Hace dos años, García se hizo un nombre con tan sólo 21 años recién cumplidos al ser subido por Detroit y poner su granito de arena para ayudar a los felinos a alcanzar la Serie Mundial. En esos momentos, se le comparaba con su compañero de equipo Miguel Cabrera por la similitud entre ambos en estatura, corpulencia y, por supuesto, su país de origen.

Sin embargo, la oportunidad de García no le llegó al año siguiente, cuando el oriundo de Anzoátegui estuvo entre Triple-A y el equipo grande de los Tigres hasta mediados de la temporada. Finalmente, al pasar a los Medias Blancas el pasado 30 de julio en el canje que envió a Jake Peavy a los Medias Rojas y al cubano José Iglesias a los Tigres, García tenía el camino despejado a nivel de Grandes Ligas.

"Dios sabe por qué me sacó de Detroit", dijo el guardabosque. "Estoy agradecido con Él. Le pondré todas las ganas para dar lo mejor de mí y poner unos buenos números".

Después de batear .379 con OPS (porcentaje de embasarse más slugging) de .991 en liga menor el año pasado-dejando en claro que estaba listo para una legítima oportunidad en la Gran Carpa-García terminó el 2013 con promedio de .304, porcentaje de embasarse de .327 y slugging de .447 en 42 partidos y 168 veces al plato por los Medias Blancas.

Ahora, en sus primeros entrenamientos con Chicago, el venezolano se prepara para enseñar de qué es capaz.

"En Detroit estaba como que sí, no, no, sí, y eso era un poco…como que no te sentías bien", dijo García al hablar de la diferencia entre la primavera del 2013 y la del 2014. "Como me sentí en Detroit me siento ahora, pero ahora con más responsabilidad porque ya el puesto es mío.

"Aquí ya hay más responsabilidad y más compromiso con el equipo, más todo. Ojalá que las cosas salgan bien este año".

La adición de García fue uno de los primeros pasos en una restructuración notable de los Medias Blancas, que durante el invierno trajeron vía cambios y la agencia libre al cubano José Abreu, Adam Eaton y Matt Davidson.

Abreu ha impresionado a todos hasta ahora en los predios de Chicago, pero García sin dudas es una de las piezas clave en el núcleo de los Patipálidos.

"Todo el mundo está hablando de José, pero también queremos que (García) integre la parte gruesa del lineup", dijo en días pasados el manager de los Medias Blancas, Robin Ventura. "Tiene las herramientas para hacerlo. Ojalá pueda ir por ese camino".

Con tan sólo 22 años y apenas 95 juegos de experiencia en Grandes Ligas, la Liga del Cactus será una prueba importante para García, sobre todo con un nuevo coach de bateo en Chicago, Todd Stevenson. El instructor ha mencionado la importancia para el joven de manejar bien los pitcheos en ambos lados del plato y aprovechar su velocidad para alcanzar su enorme potencial.

Pero todos están de acuerdo de que el talento está ahí. Es sólo cuestión de pulirlo.

"Creo que una temporada completa de Avi García será interesante porque puede hacer muchas cosas", dijo la semana pasada el veterano de los Medias Blancas, Paul Konerko. "Es capaz de correr, batear y conectar para poder. Sé que le va a ir bien. Sólo quiero ver qué rumbo va a tomar porque puede batear tanto para promedio como para poder.

"Es capaz de salir a batear .260 con 40 jonrones. Tiene el potencial para convertirse en un monstruo en esta liga. Definitivamente estoy entusiasmado por verlo (jugar)".

De su parte, García ya no piensa tanto en "potencial", sino resultados concretos este mismo año en un equipo que le abrió las puertas a la titularidad.

"Uno no se puede dormir en lo que uno puede ser bueno, sino mejorarlo cada día y trabajar fuerte", dijo. "Me siento bien agradecido con Dios por la oportunidad".