Ben Cherington (izq) y John Farrell

BOSTON -- La cantidad de juegos ganados (69) fue su más baja desde 1994, cuando apenas hilvanaron 54 triunfos. No cerraban una temporada en el quinto y último puesto desde 1993.

En contraste con esa referida debacle en 2012, los Medias Rojas de Boston ganaron 97 juegos en 2013, su máximo total de victorias desde que obtuvieron 98 en 2004.

Y por supuesto, el broche de oro fue la conquista de su octavo título de la Serie Mundial y su primero celebrado en su propio diamante desde 1918.

Sí. Los Medias Rojas de Boston se alzaron con el título de la Serie Mundial de 2013 para convertirse en el primer equipo que va del sótano a la cima de una temporada a otra desde los Mellizos de Minnesota en 1991.

"Ben Cherington [gerente general] merece todo el crédito del mundo por lo que hizo con este roster", proclamó el dirigente de los Medias Rojas, John Farrell. "Como lo dije el primer día, el cuerpo no funciona si no tiene una buena cabeza", aseguró el Jugador Más Valioso de la Serie Mundial, David Ortiz, refiriéndose al mánager Farrell.

Ortiz bateó para .688 y fue virtualmente un out imposible para los lanzadores de los Cardenales de San Luis, que estaban tan desesperados por contenerlo que le dieron cuatro transferencias, tres de ellas intencionales, en el sexto y decisivo encuentro.

"No soy el único que batea, aquí hay muchos que pueden infligir bastante daño", afirmó Ortiz, palabras que resultaron proféticas porque su experimentado compañero de equipo Shane Victorino fue el héroe del partido final con cuatro carreras impulsadas.

Es generoso Ortiz con sus palabras humides. En realidad fue el gran veterano de la tierra del merengue el que se montó a los Medias Rojas en sus hombros.

Como bien lo dijo el tremendo bateador zurdo, los Medias Rojas no contaron con el talento de las novenas que ganaron la Serie Mundial en 2004 y 2007, pero demostraron tener un gran corazón.

Todo comenzó con el alto mando del equipo, que tenía bastante dinero para gastar al cambiar a varios integrantes de su núcleo a los Dodgers de Los Angeles a mediados de 2012. La meta era devolver a los Medias Rojas a un sitial de importancia en la Liga Americana.

Después de todo, la imagen de los Patirrojos no es la un equipo criticado por las distracciones del pollo frito y cerveza en la temporada de 2011 -culminada con una debacle en el mes final y la eventual eliminación en el día final de la contienda- la purga de jugadores talentosos con elevados salarios a mediados de 2012 ni mucho menos el récord infausto de la pasada justa.

Nadie puede garantizar la victoria en una Serie Mundial, pero Boston se propuso ser competente en el diamante, como lo ha sido a través de su historia, especialmente al ganarlo todo en 2004 - su primera victoria en la final absoluta del Béisbol de Lujo desde 1918- y repetir en 2007.

"Con esta responsabilidad viene el reto de ser parte de una organización ganadora y buscábamos peloteros que estuvieran listos para encararla", expresó Cherington. "Firmamos buenos peloteros, pero sobre todo jugadores que deseaban estar aquí, que aspiraban a ser un grupo ganador".

Lo primero que hizo Cherington fue asegurarse de que Ortiz estuviera feliz en su patio. Lo hizo al firmarlo por dos temporadas y $26 millones el 2 de noviembre, días después del out final de la Serie Mundial de 2012. El dominicano respondió a palo limpio al disparar 30 jonrones e impulsar 103 carreras.

El quisqueyano tuvo un aliado enorme en Mike Napoli, que conectó 23 jonrones e impulsó 92 carreras, luego de que su firma por una temporada y $5 millones despejase algunas inquietudes -debido a un historial reciente de lesiones- creadas por un contrato previo de largo alcance negociado con el propio conjunto de Boston.

Piezas firmadas por aquí y por allá, algunas de las cuales resultaron ser clave, fueron estructurando el equipo ganador que anhelaba Cherington.

Entre los nuevos integrantes que cumplieron a plenitud figuraron Victorino, firmado por tres años y $39 millones. Otro experimentado jardinero, Jonny Gomes, que no es tan célebre como el "Hawayano Volador", aunque sí famoso por su aporte a varios equipos que han ido a la postemporada , fue asegurado por dos años y $10 millones.

Los Medias Rojas no se propusieron ahorrar, pero a la larga su nómina de $154.5 millones fue su más baja desde 2009, cuando pagaron $121.7 millones por su grupo de peloteros. La senda mágica, empero, empezó cuando Cherington se dispuso a readquirir al ex instructor de lanzadores de losMedias Rojas, Farrell, para ponerlo al frente del equipo el propio 20 de octubre de 2012.

Y precisamente el conocimiento de Farrell del pitcheo y sus características fue enorme en la confección del equipo ideal, especialmente a la ahora de definir un cuerpo de relevistas que recibió varios toques letales de mala suerte en la primera mitad de la temporada al lesionarse no una, sino las dos primeras opciones -Joel Hanrahan y Andrew Bailey- que tenía el equipo para cerrar juegos.

Al instalar a una tercera o cuarta opción, Koji Uehara -firmado por un año y $4.5 millones- como su cerrador, Farrell daría un paso enorme para la coronación de los Medias Rojas, ya que el experimentado relevista japonés resultó ser prácticamente intransitable en la postemporada. ¿Su efectividad en la Serie Mundial? 0.00 en cinco encuentros.

Por supuesto, para ensamblar un campeón es necesario que se cumplan cosas impredecibles, como la recuperación de peloteros que vienen de una operación.

Es el caso del abridor John Lackey, cuya marca de 10-13 a lo largo de la temporada no refleja ni remotamente su buena efectividad de 3.52. A la postre, el derecho haría historia al abrir y ganar el partido decisivo de una Serie Mundial por segunda vez en su trayectoria y primero desde el séptimo desafío de 2002 con los Angelinos de Anaheim.

"Hizo un trabajo enorme, primero que nada poniendo su cuerpo en envidiables condiciones físicas", elogió Farrell al referirse a Lackey.

Aún así, la pieza más significativa de la rotación de los Medias Rojas sería el zurdo Jon Lester, al reverdecer laureles con 15-8, 3.75 luego de un discreto 9-14, 4.82 en 2012. En la Serie Mundial, Lester fue simple y llanamente invencible, al redondear dos victorias en igual número de aperturas y cerrar su actuación con una extraordinaria efectividad de 0.59.

De los veteranos que sabrían darle la vuelta a la tortilla con Boston a su respectiva trayectoria se cuenta Victorino, que a la postre sería clave para los Medias Rojas al pegar los batazos grandes de los encuentros decisivos tanto en la Serie de Campeonato de la Liga Americana con un Grand Slam como en la Serie Mundial con cuatro carreras remolcadas en el desafío final.

No es fácil moldear un campeón, luego de una temporada infausta, pero eso fue precisamente lo que lograron estos Medias Rojas con algunos movimientos astutos y bastante corazón encabezado por el de su gran líder Ortiz. Por eso hoy son felicitados a lo largo y ancho del planeta beisbolero.