José Iglesias. (Ben Margot/AP)

DETROIT - A fines de julio, los Tigres de Detroit se veían con una situación bastante delicada en el campo corto.

Su torpedero regular, el dominicano Jhonny Peralta, enfrentaba una inminente suspensión por dopaje a raíz de su vínculo con la Clínica Biogénesis. Con aspiraciones a llegar lejos en octubre, a los felinos les urgía una solución en las paradas cortas.

El 30 de julio, los Tigres fueron parte de un cambio de tres equipos, en el que el jardinero venezolano Avisaíl García pasó de Detroit a los Medias Blancas y llegó a los felinos desde Boston el campocorto cubano José Iglesias. Éste último ha hecho exactamente lo que esperaba Detroit cuando lo adquirió, mientras que García en Chicago por fin tuvo la oportunidad de jugar todos los días.

"Básicamente lo vemos como que adquirimos a un torpedero del futuro, a largo plazo, por un jardinero que va a ser muy bueno en los Medias Blancas de Chicago por mucho tiempo", dijo el manager de los Tigres, Jim Leyland, acerca del cambio. "Presumo que García tendrá mucho éxito en los Medias Blancas por mucho tiempo, pero así se supone que funcionan los cambios. No se supone que uno se quede con oro y el otro con algo de una cajita de CrackerJacks. Entonces, fue un buen cambio para todos".

Iglesias ha puesto de su parte desde que llegó a Detroit. Nadie tenía dudas acerca de su defensa, ni en los Medias Rojas ni en los Tigres. Con el bate había sorprendido en la primera mitad de la temporada con Boston, pero los Patirrojos, necesitados de más pitcheo abridor, optaron por ceder al cubano de 23 años para adquirir de los Medias Blancas al derecho Jake Peavy en el triple-canje.

Ahora, aun con el regreso de Peralta de su suspensión, Iglesias se ha adueñado del campo corto felino.

"Obviamente sus habilidades defensivas son tremendas", comentó Leyland. "Quizás se pase de enérgico a veces, pero es de primer categoría. Esperaría que sea el torpedero de los Tigres durante mucho tiempo".

En 46 juegos y 135 turnos con Detroit en la recta final de la campaña regular, Iglesias bateó .259, con porcentaje de embasarse de .306 y slugging de .348. No fueron números tan llamativos como los que tuvo con los Medias Rojas, pero el cubano estuvo lidiando con unos dolores en la mano izquierda durante las últimas dos semanas de la temporada. Además, no fue precisamente por el bateo que los Tigres lo adquirieron.

"Defensivamente es fenomenal. Ha hecho jugadas que no se ven todos los días", dijo acerca de Iglesias el vicepresidente y gerente general asistente de Detroit, Al Avila. "(En la ofensiva) es una obra en progreso, pero pensamos que va a batear y pensamos que va a mejorar".

De hecho, los Tigres tenían a Iglesias en la mira desde hacía mucho tiempo. Después de que el joven desertara de Cuba, la organización de Detroit lo "scouteó" con bastante seriedad en la República Dominicana, pero al final Boston logró firmarlo a un pacto de cuatro años y US$14.4 millones.

"Desde que estaba en Cuba lo veíamos", afirmó Avila. "Ya tenemos historia con él".

Sin dudas, los Tigres ven a Iglesias no sólo como su futuro, sino como su presente, lo cual es evidenciado por su condición de torpedero titular ahora por encima de Peralta. En el aspecto ofensivo, la organización lo proyecta como alguien que pueda maximizar lo que tiene-y no tratar de ser lo que no es.

"Nos brinda un juego más rápido", dijo Avila, quien destaca a Iglesias y al venezolano Hernán Pérez como la combinación de doble-play del futuro en Detroit. "Nos trae esa dimensión que no teníamos: Juventud, velocidad y habilidad atlética".

Leyland confía en que así será con el paso del tiempo y la maduración del habanero.

"Es un muchacho inteligente, con buenos instintos", dijo el piloto. "A lo mejor da swings demasiado como si fuera un hombre corpulento, pero creo que hará los ajustes en ese sentido".

Del otro lado García, quien puso su granito de arena por los Tigres en la postemporada del 2012, ha aprovechado su nueva oportunidad en Chicago. En 42 juegos y 161 turnos con los Medias Blancas, bateó .304 con cinco jonrones, 21 empujadas y OPS (porcentaje de embasarse más slugging) de .775.

Es un bate que hubiese sido de mucha utilidad para los Tigres en estos playoffs, pero para recibir algo, hay que ceder algo a cambio.

"García era uno de los mejores o quizás el mejor prospecto que teníamos", comentó Avila. "Lo considerábamos parte del futuro de nosotros, pero al mismo tiempo teníamos la necesidad de un short".