José Fernández.

MIAMI -- El abridor de los Marlins de Miami, José Fernández, tal vez sea el líder de la liga en cuanto a risas. Bromea horas antes del primer lanzamiento, en el campo durante las prácticas de bateo e incluso en el dugout una vez que empieza el partido. El novato cubano salta y se carcajea, gira sus brazos o golpea la reja con una sonrisa cada vez que un compañero de equipo hace algo bueno.

Pero esa sonrisa desaparece una vez que se para sobre el montículo, y sus lanzamientos dejan a los bateadores frunciendo el ceño. Sus ponches últimamente lo han llevado a ser comparado con Randy Johnson y un joven Kerry Wood.

Pero en cuanto Fernández sale del partido de nuevo empieza a bromear, amagando con volver al montículo o poniéndose un casco como si esperara su turno al bate en una situación clave.

"Hace todo eso sólo para molestarme", dijo el manager Mike Redmond con una risa entre dientes. "Quiere ver si puede sacarme una reacción".

La reacción ante Fernández casi siempre ha llegado en forma de elogios. Para los Marlins es un foco de atención muy necesario, y su brazo y generosa sonrisa podrían ser lo suficiente para que el sur de Florida sea tomado nuevamente en serio por el mundo del béisbol.

"Le encanta tener la atención", dijo su compañero Logan Morrison. "No tiene miedo a ser un grande".

Los Marlins poseen el peor record de la Liga Nacional y la más baja asistencia para juegos en casa de Grandes Ligas, pero Fernández los está sacando del olvido. El jueves llevará su foja de 8-5 y su efectividad de 2.54 a su apertura en la serie en Pittsburgh, y después de haber lanzado una entrada perfecta en el Juego de Estrellas se ha visto espectacular, con 13 y 14 ponches en sus últimas dos salidas mientras permitía un total de sólo dos carreras.

El derecho, que la semana pasada cumplió 21 años, se convirtió en el primer lanzador en lograr al menos 13 ponches en partidos consecutivos desde que lo hiciera Johnson en 2004, y el primer novato en hacerlo desde Wood en 1998. Es el quinto lanzador menor de 22 años en lograrlo desde 1900 y esas dos actuaciones fueron especialmente impresionantes porque se dieron ante Pittsburgh y Cleveland, dos equipos con grandes posibilidades de avanzar a playoffs.

"Fue algo que realmente disfruté ver", dijo el lanzador de los Indios, Scott Kazmir, después de que Fernández los blanqueó 10-0. "Lanzó de manera espectacular".

Los antecedentes de Fernández deberían aumentar su fama en el sur de Florida. Desertó de Cuba en su cuarto intento tras pasar tiempo en prisión, y en el mar rescató a su madre durante su exitosa salida de la isla en 2008.

Pero aún no hay Josemanía. La asistencia en su apertura más reciente el viernes fue de 17.731 personas, la menor cantidad de público durante una serie de 10 juegos seguidos en casa, y los Marlins se han resistido a la tentación de promocionar al ex seleccionado en primera ronda como una estrella de taquilla.