Chris Davis. (Mitchell Layton/Getty Images)

Los Orioles de Baltimore se encontraban abajo en la pizarra por 9-1 en el cuarto inning de un juego la semana pasada, y he aquí la parte interesante de eso.

"¿Vieron nuestro dugout?", preguntó después el jardinero central Adam Jones.

Sí.

"Todavía estábamos metidos en ese partido", destacó. "Nos estábamos dando ánimo unos a otros. Estábamos al filo. Nunca lo dimos por perdido. No somos esa clase de equipo".

Los Orioles terminaron perdiendo ese juego en contra de los Astros por marcador de 11-7. Pero en la octava entrada, se acercaron lo suficiente como para pensar que podían remontar y ganar.

Ese comportamiento nos deja una lección. ¿Pueden creer qué tan lejos ha llegado esta franquicia en tan sólo un año?

"Solía ser, 'Oh, los Orioles están en la ciudad. Agarren un bate'", recordó Jones. "Éramos un escalón. Si ese equipo no estaba encendido, nosotros lo encendíamos".

Ahora Jones tiene a coaches de otros equipos diciendo cosas como, "Ustedes saben hacer las cosas bien. Saben competir. Dan todo en cada partido".

"Eso es todo lo que hacemos", subrayó Jones.

En 2010, Buck Showalter tomó las riendas de un equipo que se había perdido los playoffs por 13 años de manera consecutiva y comenzó a trabajar en su magia.

La atención al detalle de Showalter es legendaria. También lo es su habilidad para hacer que sus jugadores crean en ellos mismos. El primera base Chris Davis es un mero ejemplo de ello.

Davis había colmado la paciencia de los Rangers y fue enviado a los Orioles hace dos años. Showalter le dijo a Davis que creía en él de una manera en la que Texas nunca lo hizo. Showalter también le dijo a Davis que juntos harían grandes cosas.

Davis conectó 33 cuadrangulares la campaña pasada y lidera la Liga Americana con 20 tablazos en 2013. Probablemente el cañonero está muy cerca de participar en su primer Juego de Estrellas.

Showalter será el primero en decirte que heredó a un gran núcleo de veteranos -- Jones, el receptor Matt Wieters, el jardinero derecho Nick Markakis y el taponero Jim Johnson. El shortstop J.J. Hardy fue adquirido en 2011, y junto a Jones, ha venido a reforzar la defensa de Baltimore.

El ex gerente general de los Orioles, Andy MacPhail, hizo un gran trabajo al dejar a la franquicia en posición de ganar con una serie de cambios y acertadas selecciones en el draft. Y cuando Dan Duquette fue nombrado jefe de operaciones de béisbol en diciembre del 2011, realizó una extraordinaria labor al armar una competitiva rotación de abridores. Duquette continuó agregando piezas que el equipo fue necesitando el verano pasado.

Existen muchas razones para no creer en Baltimore en 2013. La rotación abridora de los Orioles ocupa el 12mo lugar en efectividad en la Liga Americana. Su bullpen no ha lucido tan efectivo como lo hizo el año pasado.

Ofensivamente, los Orioles son tan buenos como cualquier equipo en el planeta. Pero a menos de que encuentren soluciones en su rotación, quizás no sean lo suficientemente buenos para ganar.

Pero si lo vemos desde otra perspectiva, ¿por qué no? Son parte de la división más competitiva del béisbol, con cuatro equipos separados por sólo dos juegos. Cada escuadra tiene defectos, y en una reñida competencia, quizás la actitud cuente mucho.

"Eso ayuda", exclamó Jones. "Ganamos como equipo y perdemos como equipo. Podemos tener a un bateador que se fue de 4-4, y si pierde, se sentirá tan mal como si hubiera bateado de 4-0. Pero si gana, el pensamiento es, 'Qué importa, ganamos, eso es lo único que importa'.

"Queremos ganar. Ganamos y perdemos como equipo, y todos hemos adoptado esa filosofía. La tenemos en cada partido".

Cuando a Showalter se le toca el tema, el timonel sonríe.

"No soy yo, son ellos", dijo.

¡Por favor! Este hombre es parte fundamental de lo que ha venido sucediendo en Baltimore. Pero no interrumpamos esta buena historia.

"Déjenme decirle qué clase de gente tenemos en este club", dijo Showalter. "¿Sabían que incluimos a nuestro manager de Triple-A [Ron Johnson] en la repartición de las ganancias de playoffs? Lo mismo pasó con el coach de pitcheo [Mike Griffin]. Eso te da una idea de la mentalidad de este equipo".

Los Orioles utilizaron a 52 peloteros en camino a un lugar en la postemporada el año pasado, y las llamadas telefónicas a media noche de Showalter hacia Ron Johnson se convirtieron en rutina. Dieciocho lanzadores obtuvieron al menos una victoria.

Una cosa que los Orioles probablemente no harán es realizar una maniobra a corto plazo. Primero porque esa clase de decisiones ayudaron a hundir a la franquicia en el pasado, y si creen que la adquisición de un pitcher veterano los ayudará a llegar a octubre, lo más probable es que no sacrifiquen a un prospecto de valor que podría ayudarlos en los próximos diez años.

Uno de sus jóvenes más importantes ahora mismo, Kevin Gausman, ya se encuentra en el equipo grande, y otro, Dylan Bundy, se está recuperando de una dolencia en su brazo. Si los Orioles ganan, será porque los lanzadores que ya tienen -- Jason Hammel, Chris Tillman, el mexicano Miguel González, etc., -- hicieron el trabajo.

No apuesten en su contra.