Derek Jeter y Mark Teixeira. (John Smierciak/AP)

TAMPA, Florida - Sería interesante que los Yankees volvieran a la postemporada este año, ¿no? Eso sería el tema del año, ¿verdad?

Ver a Nueva York clasificar, contra los pronósticos, sería como una de esas películas de Disney.

Bueno, tal vez sea difícil vender un guión así cuando los Yankees son la franquicia más rica y más exitosa en la historia del béisbol. Pero hay que estar claro en algo: sería una tontería descartar a los Yankees de Nueva York.

Aun a esta altura extraña de su historia, ningún manager ni ejecutivo contrario está descartando a los Yankees. Sí, el equipo podría terminar en el sótano del Este de la Liga Americana. Su roster se ve tan frágil que es imposible saber de qué es capaz.

Mientras Nueva York adquiere a varios jugadores para llenar los muchos huecos, queda verse cómo encajarán todos.

En algún momento, volverá a la acción Curtis Granderson. En cuanto a Derek Jeter, Alex Rodríguez y Mark Teixeira, los Yankees no tienen idea cuándo podrán jugar, ni a qué nivel lo harán cuando retornen.

Ha sido interesante ver cómo el gerente general Brian Cashman ha ponderado sus opciones al llenar hueco tras hueco. Trató de convencer a Derrek Lee a salir del retiro. No estaba bromeando cuando dijo que estaba dispuesto a firmar a Chipper Jones.

Esos dos jugadores son el prototipo del pelotero que Cashman ha buscado en los últimos dos años. Ha querido fichar a jugadores que han llegado a cierto punto en sus carreras, que han jugado lo suficiente para poder valorar la oportunidad de unirse a los Yankees. Ha tenido que ser persuadido de que traerían una actitud de equipo al clubhouse.

Cashman cuenta con un staff de analistas que posiblemente vean a los jugadores de manera diferente a los escuchas. El ejecutivo busca experiencia, profesionalidad y un juego en conjunto.

Si no te convencen mucho nombres como Lyle Overbay y Vernon Wells, probablemente no te entusiasmó la llegada al Bronx de veteranos como el dominicano Bartolo Colón, el venezolano Freddy García, Eric Chávez, Ichiro Suzuki y Andruw Jones. Cashman se arriesgó con ellos cuando no eran los peloteros más cotizados y les sacó una buena producción.

Cashman también los veía como sólidos veteranos para el clubhouse. Ponían el ejemplo para los peloteros jóvenes, estando dispuestos a hacer lo que les pidiera el manager Joe Girardi. Hiroki Kuroda y Raúl Ibáñez fueron bien valiosos para los Yankees que ganaron el Este de la Liga Americana en el 2012. No hubo fiestas en el Bronx cuando estos dos fueron agregados al roster de Nueva York.

Eso es lo que llama la atención cuando se trata de estos nuevos Yankees. Tienen mucha experiencia, están llegando a lo último de sus carreras, parecen valorar la oportunidad y están dispuestos a hacer lo que se les pida.

Tal vez Vernon Wells de verdad haya arreglado la falla en su swing. Tal vez Travis Hafner pueda mantenerse en salud. Tal vez Lyle Overbay por fin esté en el lugar indicado en el momento preciso. Kevin Youkilis ha tenido una primavera productiva y sin lesiones. Tal vez resulte una firma tan inteligente como fue la de Ibáñez.

Los Yankees tienen una mezcla interesante de jugadores. Debido a su edad, existen mayores posibilidades de que sufran lesiones, así que todo podría irse a pique. Pero les queda tal vez una buena temporada más. Y si vuelve Granderson y uno de los otros lesionados-más buenas temporadas de Kuroda y Andy Pettitte-Nueva York tendrá posibilidades de competir.

Los Rays y los Azulejos se ven reforzados, mientras que los Orioles han tenido una primavera sólida. Si esos tres cumplen con las expectativas, si los Atléticos y Rangers son tan buenos como la gente espera y si los Indios, Reales o Marineros dan la sorpresa, será una competencia bien fuerte por los cinco puestos de playoff en la Liga Americana.

Girardi siempre quiere que sus pupilos se enfoquen en el juego del día. Parece no lamentar lo de ayer y tampoco se preocupa demasiado por mañana. Ignora las posiciones. Dice que se juegue duro, a ver qué pasa. Convence a sus peloteros que hay que jugar un inning a la vez. Hay que ejecutar el pitcheo, hacer la jugada o embasarse.

Esas cosas parecen sencillas, pero no lo son, sobre todo en un lugar como Nueva York. El reto del manager es mantener todo ese ruido fuera del clubhouse. Con los veteranos, eso no debe de ser un problema para los Yankees. Han tenido éxito durante todas sus carreras y entienden las exigencias de una temporada larga.

Así tienen que ser los Yankees del 2013. Dentro de su clubhouse, creen que van a ser un buen equipo.

"Honestamente, sigo pensando que somos el equipo a vencer", dijo Pettitte. "Veo bien a nuestro club."

Sin dudas, es una edición poco común de los Yankees. Será interesante ver cómo evoluciona todo. De hecho, posiblemente sea Nueva York el equipo más interesante de Grandes Ligas. ¿No sería algo grande que todo le saliera bien?