(Getty Images)

NASHVILLE -- Cuanta diferencia hay entre un año y otro.

Los Marlins arrasaron en las Reuniones Invernales del año pasado cuando firmaron al dominicano José Reyes, Mark Buehrle y Heath Bell. Los Angelinos sorprendieron a propios y extraños con la estelar contratación del cañonero dominicano Albert Pujols y el zurdo C.J. Wilson.

La versión de este año le pertenece a dos peloteros que siguen sin equipo: Josh Hamilton y Zack Greinke.

Se cree que Greinke irá a los Dodgers pero nadie sabe con certeza. Pero todo mundo, literalmente todo mundo, tiene una opinión sobre Hamilton.

¿Se comprometerán los Rangers a pagarle cerca de $25 millones por año a un contrato a largo plazo para amarrarlo y tratar de regresar a la Serie Mundial o dejarán que otro equipo lo haga?

¿Están los Rangers cansados de Hamilton o Texas lo quiere de regreso?

La opinión es dividida pero hay una cosa en la que todos coinciden: Alguien va a pagarle a Hamilton mucho dinero.

¿Serán los Rangers? Mi respuesta es 'sí' y la razón es bien simple. Los Rangers necesitan a Josh Hamilton y Hamilton necesita a los Rangers.

Los Rangers lo necesitan en el lineup para que produzca carreras, juegue sin preocupaciones en el terreno y necesitan de su peculiar sonrisa en el clubhouse.

Necesitan tener una charla con él y el mensaje tiene que ser algo más o menos así: "Josh, te queremos. Te queremos pero no ya no podemos darnos el lujo de dejar que regales turnos al bate. No te necesitamos lesionado y no necesitamos que pierdas tu concentración. Te apoyamos pero no queremos que tengas problemas fuera del terreno de juego que podrían afectarte a ti o al equipo. Te pagaremos $25 millones por año por tres años y añadiremos otros $25 millones para un cuarto año si logras cumplir con las pautas de los incentivos".

Mi opinión es que cualquier club que le ofrezca a Hamilton al menos cinco años lo firmará. No creo que los Rangers le ofrezcan más de cuatro años.

Pero más que a cualquier otro equipo, Hamilton necesita a los Rangers. Antes de firmar un contrato necesita hacerse a sí mismo una serie de preguntas más o menos como estas: "¿Dónde me siento más feliz jugando? ¿Qué tan cómodo me siento en Arlington? ¿Qué tan importante es el dinero para mí? ¿Los fanáticos en otra ciudad me querrán y apoyarán tanto como los de Texas? ¿Qué es un contrato justo? ¿Podrá otro equipo aceptarme como soy?"

Ténganlo por seguro, los Rangers no le deben a Hamilton un trato especial a la hora de negociar y Hamilton no necesita hacerle favores al club. El béisbol es un negocio y todos lo saben.

Pero he aquí algo que todo mundo sabe: La última imagen de Josh Hamilton que muchos aficionados de los Rangers tienen es la bola que dejó caer en el último juego de la temporada regular. Recuerdan lo mal que se vio en la caja de bateo en el juego de playoff en contra de los Orioles.

Recuerdan bien los abucheos y la declaración del presidente del club Nolan Ryan acusando a Hamilton de regalar turnos al bate.

No es una imagen muy bonita que digamos.

Pero no tiene que ser de esa manera.

En cambio, sería fácil para los fanáticos recordar sus cuatro jonrones en un partido contra los Orioles. ¿Recuerdan cuando compitió en el Festival de Cuadrangulares durante el Juego de Estrellas en Nueva York? ¿Recuerdan cuando los fanáticos amaban a Josh Hamilton?

Las cosas pueden volver a ser de esa manera. Todo lo que Hamilton tiene que hacer es aceptar lo que los Rangers le ofrezcan y todo lo que los Rangers tienen que hacer es pagarle el valor justo en el mercado.

Nolan Ryan puede ayudar a la causa apoyando a Hamilton. Y todos en Texas que sabemos qué tan determinante la influencia de Ryan, el jugador más popular en la historia de la franquicia, puede ser.

Pero al final, la última palabra la tendrá el dinero y el número de años en el contrato. Es difícil culpar a Hamilton por querer maximizar su valor en el mercado. Así es como funciona el béisbol.

Depende de Hamilton. Depende de los Rangers. Ambos se necesitan.

Pero los Rangers también necesitan a Greinke.