Se trata de un jugador entretenido e impresionante, su carrera ha sido a veces histérica, y muy pronto se convertirá en histórica.

Por 16 años, hemos visto emoción y controversia -pero nunca nos hemos aburrido- de lo que hace Manny Ramírez.

Por parecer que sólo existe en su propio mundo, Ramírez ha sido llamado a menudo un "erudito del bateo", un "Rainman" que disemina imparables por todo el campo de juego. Aun así esa etiqueta no le hace justicia a su brillante personalidad, ignorando su lado más extrovertido.

Sus extravagantes trenzas... La maya pastel debajo de su gorra o casco... Los pantalones bombachos del uniforme hasta sus tobillos... Esa sonrisa ligera y astuta... aun ese caminar ligero, casi rítmico.

Manny es el niño de poder de los '00s.

Cuando Ramírez deposite su cuadrangular número 500 en alguna de las gradas, se convertirá en el 24to. jugador en la historia en lograr esa hazaña. Algo que pudiera provocar algunos bostezos en esta era de grandes números -después de todo, Ramírez se convertirá en el quinto jugador activo en alcanzar esa marca, y otros dos (Barry Bonds y Sammy Sosa) aún estaban activos la temporada pasada.

Pero el dominicano Ramírez llegará ahí con un promedio de bateo más alto de por vida (.313) que cualquier otro de sus predecesores desde la Segunda Guerra Mundial.

Los únicos jugadores en el Club de los 24 con promedios más altos son Babe Ruth, Jimmy Foxx y Ted Williams.

Estamos hablando de jugadores de otro nivel.

Y de otro nivel también será la oportunidad de apreciar las aptitudes de Ramírez como uno de los bateadores más brillantes en la historia de este deporte, y la ética de trabajo y dedicación detrás de este gran talento.

Aunque, no esperen que el mismo Ramírez contribuya con cualquier ceremonia. Manny está llegando a los 500 sólo como un destino pasajero, tratándola como una marca "de descanso" sólo para seguir adelante en busca de otra más grande.

Cuando se le preguntó al inicio de la temporada si estaba emocionado acerca de llegar a la marca de los 500 cuadrangulares, Ramírez respondió ligeramente, "No realmente, quiero llegar a los 600".

Al escuchar esto, uno de los reporteros le retó con énfasis: "Bueno, ¿y qué tal 700?"

Ramírez le respondió rápidamente: "¿Hey, por qué no? El cielo es el límite".